sábado, 11 de junio de 2022

Cómo fomentar la atención de nuestros niños

 

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       En las aulas estamos viviendo una doble postura un tanto contradictoria.


Por un lado, vemos una palpable falta de atención en nuestro alumnado y, por el otro, un creciente interés por introducir más y más lo tecnológico en con tabletas, libros digitales, deberes a través de plataformas…


 

Nuestros niños se han acostumbrado a percibir la realidad a través de unas pantallas que transmiten un ritmo frenético. Cambios de planos rápidos, hablan muy deprisa y con un contenido, a mi entender, pobre. Cuando nuestros niños apagan el video juego o la tableta o la televisión y vuelven a la vida real y como el ritmo de esa vida real, al no ser tan excitante ni  frenético, les aburre. Y ahí viene la temida frase de “mamá, me aburro”.


Por otro lado, hay una tendencia muy marcada a darles todo.

Nuestros niños lo tienen todo sin casi pedirlo. De esta manera, como lo tienen todo y con muy poco esfuerzo, estamos anulando su capacidad de asombro.

Y sin asombro, no podremos valorar las pequeñas cosas de la vida e, igualmente, no habrá aprendizaje. No les podemos dar todo sin un esfuerzo previo. Necesitan ganarse las cosas para valorarlas.

 

        Un niño realmente, se puede distraer con cualquier cosa, porque para ellos todo es juego, todo es experimentación. Y si se aburren, mejor. Esto les ayudará a necesitar buscar nuevas formas de diversión que seguro que encontrarán. Agudizarán el ingenio y pondrán a volar su imaginación. Por lo tanto, ese aburrimiento es un trampolín muy sano para ayudar a nuestro hijo a crecer, madurar y aprender.

 

Está demostrado que las pantallas hacen que nuestros niños tengan menor capacidad de autocontrol y de frustración. No se fomenta la imaginación y no animan a tener curiosidad por lo que les rodea. No ayudan a que se sorprendan en su día a día: en el aleteo de una mariposa o en el canto de un pájaro. Están inmersos en esa pantalla, en ese ritmo frenético, y todo lo demás no existe.

Con esta base, es difícil que podamos en las aulas acompañar a nuestros alumnos en el aprendizaje.

 

Como decía anteriormente, gana terreno la visión de que nuestros niños estén cada vez más pegados a las pantallas y nos escudamos en la frase “es que son nativos digitales”, pero realmente, su cerebro no ha cambiado en nada con el de nosotros, sus padres, cuando éramos pequeño o sus abuelos. No hay un cambio en cómo el cerebro procesa y se adapta a un estímulo externo tan potente como puede ser el de la sobre exposición a las pantallas.

De hecho, la Sociedad Canadiense de Pediatría recomienda que los niños de 2 años no tengan ningún contacto con pantallas; y de los 2 a los 5, media hora, como máximo, y con supervisión de los padres


Siempre me acuerdo de que las escuelas a los que van los hijos de los trabajadores de Silicon Valley, de Google, Yahoo, Apple o Facebook no utilizan ordenadores ni pizarras electrónicas para tomar apuntes. Saben, porque los diseñan ellos, que estos dispositivos son adictivos.

 

 

      Es probable que estas pantallas bien utilizadas pudieran ser un recurso bastante bueno con cerebros bien formados. Es decir, creo que hay que destinar recursos en educar a los niños en cómo utilizar la tecnología de manera responsable, en vez de tratar de aplicar más y más la competencia digital sin saber ni cómo ni por qué. Es como poner a andar un coche muy potente cuesta abajo y sin frenos.

Para ayudar a utilizar correctamente la tecnología a nuestros niños, posiblemente, nosotros, los adultos, también deberíamos hacer lo mismo, cosa de la que hablaremos más adelante.

Hay un estudio realizado en 2015 titulado “Students, computers and learning”, “Estudiantes, ordenadores y aprendizaje” que concluía diciendo: “las competencias esenciales para la navegación “on line” deben ser aprendizajes con herramientas pedagógicas convencionales analógicas”.

 

Es decir, que para aprender a usar esas herramientas hay que tener una serie de valores asentados. Valores que no se adquieren con un cerebro inmaduro. Todo lleva un proceso, un aprendizaje, un camino. Y en este campo, también.

 

     ¿Cuáles serían esas cualidades para que nuestros hijos usen la tecnología de manera responsable?

 

 1.- Deberían tener una capacidad de atención y concentración bien asentada.

 2.- Haber adquirido un buen nivel de autocontrol.

 3.- Distinguir entre lo privado y lo público antes de ponerse a usar una red social. Muchos sabemos que los niños están usando Tic Tock o Instagram, cuando no tienen la edad legal para abrirse una cuenta. E igualmente, están exponiendo mucha de su privacidad sin que ningún adulto les esté poniendo límites.


Creo esencial que nosotros como padres acompañemos a nuestros hijos en este proceso de familiarizarse con las redes sociales. Debemos estar vigilantes para saber qué ven o qué no ven, quienes son sus ídolos de las pantallas, los influencers a los que siguen. No podemos dejarles solos con la tableta porque no sabemos qué están viendo ni cómo puede estar influyendo en su educación.

Hay que enseñarles que los valores que creemos esenciales para la vida real, como el respeto, la educación, la tolerancia…, esos mismos valores se deben poner en práctica en las redes sociales porque además todo lo que se hace puede tener consecuencias legales.

 

Antes te decía que quería hablar del uso responsable que debemos hacer los adultos de los dispositivos.

 

          Estamos hablando de los niños, de los jóvenes, pero mucho de lo que hagan o no hagan va a ser responsabilidad de sus mayores.

No les podemos decir que no utilicen el móvil si nosotros estamos continuamente pegados a él.

Seguro que has visto en alguna ocasión a algún padre o alguna madre mirando la pantalla del móvil mientras que su hijo le pide atención. Niños que están en el parque, que han descubierto algo maravilloso y le dicen a su madre, “¡mamá mira!” y esa mamá, o papá, miran de reojo porque su atención está puesta en la pantalla.

Los niños NECESITAN, y lo he escrito en mayúsculas, la mirada del adulto para sentirse importantes. A través de nosotros entienden el mundo y así mismos.

Si mi madre, mi figura de referencia (y aquí estaríamos hablando de la teoría del apego de la que ya dedicamos un episodio, el número 33), me mira, me responde, me atiende, me hace sentir importante, me dedica su tiempo con todos sus sentidos…, será que soy importante para ella. Si no lo hace, será que no.

Si no hacemos, si no les atendemos mirándoles, dedicándoles nuestro tiempo con todo nuestro cuerpo y nuestra mente, nuestros hijos pueden llegar a pensar que no son merecedores de nuestro amor.

Esta herida puede que sea muy difícil de reparar.


Y, como decía anteriormente, no podemos pedir a nuestros hijos que no utilicen el móvil, la tableta o el video juego si nosotros somos los primeros impulsores, a través de nuestros actos, de esas actitudes.

 

       Si quieres que tu hijo llegue a los dispositivos habiendo adquirido una serie de herramientas como la concentración y el autocontrol, te recomiendo que

 

-          - Pases el mayor tiempo con él o con ella hablando, jugando o dando un paseo. Sin pantallas. Sin interrupciones. Con atención plena y mirada.

-         -  Llévale al parque, déjale que corra, se desfogue y haga ejercicio físico,  así como que se relacione con otros niños. Para estar concentrado el cerebro necesita desconectar de vez en cuando y descansar para volver a estar luego otra vez con toda la energía para volver a rendir.

-        -   Crea momentos en los que tu hijo se pueda sentir relajado y concentrado.

-         - Ayúdales a que realicen actividades y que las terminen. Por ejemplo, podéis cocinar, hacer un dibujo o hacer las camas juntos. Concentración en una tarea que deba llegar hasta el final.

 

        Con unos niños que han ido madurando desde la tranquilidad, con una exposición a las pantallas controlada y medida, que se ha respetado su evolución sin haber querido forzarla, sin una sobre estimulación. Si trabajamos para que esos cerebros estén sosegados y centrados, es más que probable que en las aulas todo sea más sencillo.

El conocimiento se adquiere a través del asombro, de los sentidos, del interés por lo que pasa alrededor del niño. Si les tenemos sobre estimulados, nada les llamará la atención. Si están acostumbrados a que todo sucede como en las pantallas, a gran velocidad, no tendrán paciencia para una conversación pausada, para un estudio con procesos lentos… para la vida real y normal.

Y nosotros, los maestros, seremos los responsables de, a través de los sentidos, de la empatía, del trato humano y cercano, de la creatividad…, ayudar a dar los pasos necesarios hacia el descubrimiento del conocimiento. Aumentar las horas de exposición a pantallas puede que sea necesario pero en edades más avanzadas y siempre y cuando se hayan adquirido una serie de destrezas como las comentadas anteriormente: atención, autocontrol, distinguir entre la vida pública y privada así como tener claro que el respeto y la tolerancia son valores que se aplican dentro y fuera de la vida online.

domingo, 22 de mayo de 2022

Cómo ser madre y no morir en el intento

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Tengo a varias amigas que o van a dar a luz y otra acaba de ser mamá. Camino por la calle y veo barriguitas que se van asomando entre los vestidos

Las miro y pienso: la vida les va a cambiar en breve aún más de lo que el embarazo les ha cambiado.

 

La maternidad es ese caudal que lo inunda todo. Que no deja a ninguna mujer indiferente, nada volverá a ser igual una vez que te quedas embarazada. Tus preocupaciones, tus miedos, incertidumbres y alegrías van a pasar por esas criaturas que has parido. Tu corazón no vuelve a estar en ti sino en ellos.

Ese cambio no se puede entender si no se ha vivido. Te marca un antes y un después.

 

Por ello, y seguimos con salud mental, es imprescindible cuidar a las madres, son la base de esta sociedad porque son ellas las que, mayoritariamente, afortunada o desafortunadamente, se encarga de acompañar, educar y cuidar a nuestros niños. Al futuro. Si ellas no están bien, nuestros niños tampoco lo estarán.

 

Y parece que esta sociedad no se ha parado a pensar en los cuidados: en los niños, en los ancianos, en los dependientes. Cuidar no renta, así que no se tiene en cuenta.

 

España envejece a pasos agigantados.  En 2021 la natalidad alcanzó su peor dato en 80 años.

Nos vamos salvando, y poco, gracias a la inmigración. A esos niños que o vienen de fuera para llenar de color nuestras aulas o que ya nacen aquí. Pero los españoles que llevan siéndolo desde hace varias generaciones, no apuestan mayoritariamente por la maternidad.

 

Que ¿por qué? Parece sencillo: contratos precarios, alquileres por las nubes, una cesta de la compra imposible de pagar, salarios mínimos dentro de lo mínimo, horarios maratonianos, precio del gas, la luz, gasolina…, y falta de red, falta de tribu.

 

Necesitamos como sociedad más niños, más recambio generacional, pero esa responsabilidad que es colectiva, se vuelca casi por completo en las familias, en las parejas jóvenes y, con concreto, en las madres. Parece que no tiene mucho sentido: necesitar más niños para seguir pagando pensiones, para garantizarnos la supervivencia como especie y, a la vez, mirar a otro lado y no hacer nada para conseguir algo tan básico y natural como tener hijos.

 

Nos ponemos en que hay embarazo y esencial cuidar la salud de esa madre desde el principio Los cambios hormonales, la incertidumbre, el miedo de que todo vaya bien y más si antes ha habido abortos, no saber si tras ese parto vas a conservar tu trabajo o si no… Todo esto pesa sobre las madres.

 

Vas a dar a luz y no siempre tu parto es respetado.  El 38% de las mujeres han manifestado en España haber sufrido violencia obstétrica en el 2020. Y eso de las mujeres encuestadas… A poco que hables con mamás sabes que el dato puede ser mucho mayor y preocupante.

Y este dato es de 2020. Ha pasado una pandemia de por medio. Las mujeres no han estado acompañadas en los procesos de embarazo y parto. Puede que mucho se pueda contar de lo que han pasado.

 

Nace tu hijo. No reconoces tu cuerpo, en muchos casos te ves sola en una casa dando de mamar 24 horas. Te falta tribu, falta que te cuiden también a ti (tú también has vuelto a nacer. Se dice que una mujer nace dos veces, la primera es cuando llega al mundo y la segunda cuando nace su primer hijo), te faltan manos, te falta hablar, compartir…,  ayuda. Porque “para criar a un niño hace falta la tribu entera”, como reza un proverbio africano.

Y puede que, como le sucede a cerca del 15% de las mujeres que dan a luz termines en una depresión post parto.

Y te falta un entramado económico y social que entienda que tu hijo te necesita para sobrevivir. Por ello, se piden permisos por maternidad de mínimo seis meses. Porque ese bebé está creando su apego, relación con el cuidador principal, generalmente la madre, que de cómo sea, marcará su percepción del mundo y de los demás para el resto de su vida. Porque ese bebé puede que esté recibiendo lactancia materna y recibirla sin la madre parece una tarea algo complicada, aunque sabemos que no totalmente imposible. Pero estresante para la madre, fijo.

Como decía Diana Oliver, podemos ser madres pero sin que se note.

  

Las mujeres, las familias, nos vemos solas en esto tan básico como es criar.

En un estudio realizado recientemente por Malasmadres llamado “El coste de la concilicación” , se decía que el 65% de las mujeres tiene menos de una hora o no tiene tiempo libre para ella al día.

El 57% de las mujeres españolas ha sufrido una pérdida salarial al convertirse en madre.

El 66%  no ha pedido ayuda psicológica pese a sentirse desbordada y triste.

4 de cada 10 mujeres se ha sentido minusvalorada en su empleo o en su entorno social y el

64 % declara que llega cansada todos los días a su trabajo.

Así, difícilmente, podremos hablar de salud mental de las madres y sabemos que la salud mental de la madre va íntimamente ligada a la de los hijos.

Sólo era dedicar unos minutos a dar unas pequeñas pinceladas de las necesidades reales a las que nos enfrentamos y que parece que la bola se va haciendo cada vez más grande sin que nadie le ponga freno.

Debemos cuidar  a los niños, por ende a sus madres y poner los cuidados en el centro del proceso social. Sin cuidados no podemos avanzar como sociedad. Y lo estamos viendo: no nacen niños.

¿Qué vamos a hacer?


https://www.youtube.com/watch?v=txvH6dKRsW0

 

lunes, 2 de mayo de 2022

Reflexiones sobre la maternidad

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 Como objetivo: ser más constante con el blog. 

Pues aquí estoy, tacita a tacita...

Hoy te vengo a traer el último episodio del pódcast en el que hablo, a raíz del libro de Diana Oliver, "Maternidades precarias", de esos problemas que tenemos todas las madres, de cómo la sociedad nos penaliza ser madres, cómo los cuidados no tienen cabida en el día a día porque no producen...

Son algo más de cinco minutos de episodio. No más. En esta ocasión lo que me brotó fue sentarme un ratito contigo a charlar sobre estos temas.

Te dejo con el audio y no te olvides de compartir, darle a me gusta o escribir algún comentario. Son pequeños gestos que a ti no te cuestan nada, pero que a mí me dan la vida porque me ayudan a crecer.

Muchas gracias a todo por estar ahí.

miércoles, 27 de abril de 2022

Viajar en familia: una opción más que recomendable

 No soy la persona más constante en esto del blog. No hay nada que esconder...

Me he propuesto volver a darle vida a este espacio porque sí, porque esta aventura empezó siendo un blog y se merece volver a sus orígenes.

Hoy vengo a dejarte el episodio número 70 en el que hablamos de la importancia de los viajes en familia.

Tuve la enorme suerte de poder contar con tres grandes amigos de este programa:

- Mathilde: fiel oyente del programa,

- Jorge, creador del podcast "El Vuelo de Yorch"

 (https://www.ivoox.com/podcast-vuelo-yorch_sq_f1460808_1.html) y

- Nancy Rodríguez, creadora del perfil de Instagram

 "Agenda con peques" (https://www.instagram.com/agendaconpeques/?hl=es).

Muchas gracias a los tres por estar ahí.

Te dejo con el episodio. Espero que lo disfrutes y si es así, no dudes en compartirlo, darle a me gusta, comentar... Pequeños gestos que me ayudan a crecer.

Dale al play.

Mil gracias a todos.


Escúchalo aquí:

https://www.ivoox.com/ep-70-viajar-familia-opcion-mas-audios-mp3_rf_86020937_1.html

viernes, 24 de diciembre de 2021

Feliz Navidad (a pesar del cansancio)


Te escribo un 24 de diciembre por la mañana. Todos duermen, silencio en la casa y lluvia en la calle.

Hoy es nochebuena y la sensación es más agri que dulce. Si te digo la verdad estoy desconcertada. Me imagino que tú estarás por más o menos igual.


La sociedad, con sus más y sus menos, estamos haciendo todo lo buenamente posible para salir ilesos de esta locura pandémica. El agotamiento está ahí. Es palpable. El pasado martes cuando se veía que la incidencia iba subiendo más y más, cuando los niños iban dando positivo en los colegios a una velocidad antes nunca vista, cuando lo único que te daba un cierto respiro era esperar a que la lotería de Navidad te mejorara el ánimo, ese martes pasado se notaba un cierto pesimismo, cansancio, tristeza en la gente. Gente que estaba en el supermercado o en la calle yendo de un sitio para otro. El ritmo de la ciudad era de cansancio, de tristeza, de no puedo más.

Estábamos esperando a que los presidentes autonómicos y el presidente del Gobierno tomaran alguna medida para ir frenando esta ola de contagios. No hubo gran cosa… Mascarilla en exteriores. Aunque no valga para mucho y los científicos no lo corroboren, pero, mira, ya hemos tomado alguna medida, dirán nuestros líderes…

Desesperación entre los ciudadanos…

Mientras tanto, la gente ya tomó sus propias medidas… Por suerte, somos muchos los que pensamos que no necesitamos a nadie para hacer lo que sabemos lo que tenemos que hacer. Así que se reforzó el teletrabajo, los niños que pudieron ya se quedaron en casa (entiendo que mejor que no se quedaran con algún abuelo porque si no, no habríamos avanzado gran cosa…), reducción de contactos y a casa.

Llega el momento de comprar test de antígenos. No hay. Sabemos que una manera segura, o algo al menos, de juntarnos con nuestros familiares es hacernos antes una prueba. Furor en la población, escasez de suministros y casi es imposible encontrarlos. No contentos, subida de precios de estos productos (una más o una menos ya el consumidor casi no lo va a notar, ¿verdad?).

Así que llegamos a este día yo por lo menos desconcertada. Cansada. Harta.

 

Esta es una pataleta sin más y puede que al podcast o al blog se venga llorado de casa, pero quería compartirlo contigo.

 

Mientras que te escribo, está la radio, siempre la radio, bendita radio, de fondo. Escucho a Carlos Alsina que se ha ido a la estación de Atocha para hacer el programa de hoy.

El programa huele a calle, a lo que siempre debería oler la radio, a gente, a vida palpitante. Te confieso que este sonido de la vida con la ilusión de la gente que va y viene a  ver a sus seres queridos me alegra.

 

En fin, que hoy es un día especial por muchos sentidos y no estoy con mi mejor cara. Desconcertada, harta y con necesidad de que todos rememos hacia el mismo lugar.

Como sabéis, siempre lo dicho. O salimos todos o no salimos ninguno de esta locura. Toda la sociedad. Y todas las sociedades. Vacunas para todos en todos los países, responsabilidad colectiva y decisiones acertadas.

 

Sólo me queda pedírselo a Papá Noel o al niño Jesús.

Cuidaos mucho y feliz Navidad.


jueves, 1 de abril de 2021

La intervención con caballos. Podcast

 El caballo, su entorno y cómo nos mejora la salud.


De esto hablamos con Mar Colomo Briceño, presidenta de la "Asociación Equinoterapia Madrid Sur".


Te dejo en enlace para que escuches el podcast en Ivoox. Te aseguro que merece la pena.



La intervención con caballos: ventajas para niños y animales


sábado, 13 de febrero de 2021

Feliz día Mundial de la Radio

 

Pi, pi, pi, pi, pi, pi…

Son las ocho de la mañana. Las siete en Canarias …

 

Esta era la música de fondo cuando me despertaba de pequeña. La radio ha estado presente en todos los momentos de mi vida. No recuerdo nada de mi vida consciente sin ella. En casa siempre hemos sido muy radioadictos, todos teníamos un transistor y cada uno escuchaba su programa favorito.

 

Los viajes con mis abuelos eran en el asiento de atrás mientras que escuchaba el Ángelus de la COPE o a Encarna Sánchez. Con mis padres sonaba Antena 3. Mucha antena 3. Mi primera escuela como escuchante fue esta emisora. Miguel Ángel García Juez, Miguel Angel Nieto, Carlos Pumares, Luis Carandell, Ana Rosa Quintana…

Tuve claro que quería dedicarme a la radio desde bien pequeña. Fue una mezcla de experiencias. Por un lado, la presencia de este medio como algo cotidiano en casa, por otro lado, recuerdo conversaciones con mi padre en las que me contaba cómo se transmitía la voz, cómo viajaba por el aire y que la voz podía ser inmortal; por otro, participé en un taller de radio en primero de EGB y eso me fascinó.

Todo junto me llevó al único lugar posible: a un amor apasionado por este medio.

Iba al colegio escuchando a Los Porretas. Qué historias las de aquella familia, qué voces más bonitas… Soñaba despierta gracias a ese serial antes de llegar a mi clase.

 

Sobre los once años empecé a escuchar radio fórmula y la elegida fue Onda Cero Música. Voces como las de Patrick de Frutos o la de Javi Nieves me acompañaron en esa etapa.

Mientras que eso pasaba, por las noches en casa se escuchaba a García y después a De La Morena. Antonio Herrero me despertaba cada mañana hasta que un accidente le arrebató la vida en 1998. Recuerdo la noticia. En casa fue una conmoción.

Pero a mí quien me llevó a amar aún más la radio, las entrevistas y el acercarse al otro a través de las ondas fue el que ha sido mi maestro en muchos sentidos sin él saberlo: Iñaki Gabilondo.



Sus entrevistas eran artesanía pura, concisas, seguras, directas, cinceladas… Recuerdo una que le hizo a Otegui en el 2001. Intentó de todas las maneras posibles que condenara la violencia. No fue posible. Por la tarde, en "La Ventana", Gemma Nierga la repitó y la grabé.

 


"La Ventana" fue un soplo de aire fresco para mí. Javier Sardá abría el telón cada día a las cuatro de la tarde en la Cadena SER y yo hacía todo lo posible para estar fiel a la cita. Estudiaba COU por aquel entonces y después de comer ahí estaba yo con él de fondo, ah, y con el señor Casamajor. Diversión, cultura, emoción, información… Radio en mayúsculas. Entretenimiento en estado puro, formación gracias a las secciones desde la cárcel de Carabanchel o el hospital psiquiátrico de Mondragón … Todo en tres horas diarias.

Se cerró "La Ventana" de Sardá y llegó la de Gemma Nierga. Cercanía y entretenimiento para las tardes de la SER. Era como si un grupo de amigos, varios millones, nos sentáramos alrededor del transistor para compartir tardes de radio. Con ella estaban Millás, Boris Izaguirre, Jaume Figueras, Javier del Pino y Javier Cansado, se mantuvo la tertulia desde la cárcel y se añadió una de niños. Ernest Lluch, junto con Carrillo Miguel Herrero de Miñón y Pere Portabella nos hablaban de política desde la Tertulia de Sabios…  

Antes de que Gemma Nierga estuviera en "La Ventana" ya la escuchaba en el “Hablar por hablar”, como media España. Esas madrugadas pegada al transistor. Qué historias… Qué voz la de la Nierga… Mis madrugadas por aquella época las compartía con ella y con Carlos Pumares en” Polvo de Estrellas” de Radio voz.

 

Mis noches eran para Carlos Llamas. Sí, la SER me tenía atrapada excepto en dos excepciones, Manuel Antonio Rico en RNE  y el gran Luis del Olmo. Aquí me pasaba a Onda Cero para escuchar “Protagonistas”, para aprender del maestro. Como ya te he dicho, mi forma de acercarme a la radio estaba más próxima a Gabilondo, pero el espectáculo que creaba del Olmo era incomparable. “En El jardín de los Bonsais” podías encontrar a los mejores del humor español. Todos en esos minutos de radio: Chumi Chumez, Mingote, Ussía, Tip y Coll… Magistral.

Las noches de esos años estaban acompañados no sólo de informativos, sino que también de música gracias a La Gramola de Joaquín Guzmán.

 

Tuve la enorme suerte de estudiar Periodismo en una facultad que me enseñó como nadie lo hubiera hecho y la osadía de ir metiéndome en emisoras de radio desde los 17 años. Mis veranos eran para ella antes si quiera de empezar la facultad. Empecé mis estudios y la primera parada fue en Radio Voz gracias a un equipo de profesionales y grandes personas que me abrieron sus puertas. Ahí entré yo al “Séptimo cielo” y “En buena forma”, dos programas dirigidos por Paco de Narváez. Él tuvo la gran generosidad de enseñarme todo lo que él sabía del medio. Se sentaba conmigo para explicarme cómo hacer los guiones, cómo llamar para hacer el trabajo de productora, cómo hacer una entrevista, qué músicas elegir… Todo. Siempre le estaré agradecida a él y al equipo que me acogió cuando sólo tenía 19 años.


Pasé por los informativos de la COPE. Sección Sociedad para las dos de la tarde. Mi primera visión de cómo se trataba la noticia en la radio.

De ahí pasé a Onda cero y ahí trabajé en “Protagonistas de Madrid” con Taboada. Radio en estado puro. Yo me dediqué a llevar la unidad móvil de programa. Directos y más directos. Salir a la calle a buscar noticias, personajes, el sentir de la gente… Qué feliz fui.

En esa emisora tuve el honor de conocer a referentes de infancia como podía ser Pumares. Me sentaba al lado de Tico Medina en la redacción y las conversaciones con ellos era siempre enriquecedoras. ¿Cómo no aprender entre tanto genio? Hasta una planta sacaría algo de provecho yendo allí. Echo de menos esos tiempos.

Y entre ellos estaba la gran dama de la radio: Concha García Campoy. Siempre le estaré agradecida.



Después me llamaron de la televisión, Telemadrid y sus informativos de las dos, sección Sociedad. Aprendí a tratar la información y como máster nos llegó a todos la caída de las Torres Gemelas. 11 de septiembre de 2001. No he visto más humo en una redacción en mi vida, porque sí, por aquel entonces, y ahora parezco una abuela cebolleta, se podía fumar en los centros de trabajo. Estrés, prisas, desconcierto, directo y más directo tratando de saber qué había pasado…

Llegó el verano del 2002 y me llamaron de la SER, becaria en la SER. Mi sueño. Era tocar el cielo con los dedos. “Si amanece, nos vamos” y “Hola, Madrid” con el gran José Luis Arriaza. Dos caras de una misma moneda, la pausa de la noche y la rapidez del día.

Radio 5 Todo Noticias de RNE fue mi siguiente parada. 12 horas de guardia los fines de semana. Todo en ejercicio de resistencia y concentración. Información en directo durante 12 horas… Un desafío. De fondo sonaba en la redacción la gran Pepa Fernández y su "No es un día cualquiera". Otra perla de la radio.


Entre todo eso, llegó la enseñanza en a mi vida. Esos encuentros, esos flechazos para los que una no está preparada… Estaba convencida de que siempre sería periodista, pero un amor inesperado llamó a mi puerta. Hice incursiones en el mundo de la comunicación, pero decidí que cambiaba de rumbo y me dedicaba a la docencia. Primero en la facultad y luego decidí estudiar Magisterio.

Hoy soy feliz con mis niños. El amor y la entrega que me dan mis pequeños me compensa la falta de radio en vena que necesito. Me siento útil. Puede que en el colegio en el que estoy haya encontrado mi sitio. No es poco.

 

Hoy tengo la enorme suerte de seguir en la radio gracias a una pequeña colaboración que hago en Onda Madrid y a “La canastilla de mamá”.




Los dos son dos proyectos que me apasionan. Al primero le debo la enorme generosidad y valentía de dejarme entrar en su programa cuando no me conocía de nada. Al segundo a tener la libertad de poder contar desde mi casa lo que me apetece, cuando…, puedo. Esto de tener una familia con niños pequeños y de ser profesora no siempre deja todo el tiempo que una quisiera, pero La canastilla de mamá va creciendo.

Desde octubre ha pasado a formar parte de “Ivoox Originals” y tengo pensado hacer algún cambio al programa. Puede que para el mes de marzo ya pueda empezar a plasmar las ideas que tengo para el podcast. Creo que necesita un cambio y yo también necesito que cambie.

 

Estamos en el 2021 y me recuerdo escuchado radio desde, mínimo, 1985. Grandes voces, grandes amigos, grandes ilusiones y proyectos. Gente estupenda que se ha cruzado en mi vida y a la que le estoy agradecida. He nombrado a sólo algunos de vosotros, pero todos los demás sabéis bien quiénes sois.


En este día Mundial de la Radio, gracias a todos. A los que me hicisteis soñar cuando era niña, a los que me habéis enseñado, a los que habéis apostado por mí y a los que escucháis “La canastilla de mamá”. Mi pasión, hoy por hoy, se encauza a través de este podcast.

¿Y el futuro? ¿Pasará por los podcast? ¿La radio se modernizará? Sólo te digo eso que siempre dice Iñaki Gabilondo: "dime cómo será la sociedad del futuro y te diré cómo será la radio".