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viernes, 6 de enero de 2023

La crianza con más humor y menos presión

 

Escucha el podcast en Ivoox


El trabajo, la casa, las facturas, los cambios sociales, políticos y vitales que nos llevan para un lado o para otro en cuestión de días o de horas… Todo ello es una fuente de agobio, estrés y presión. Sentimientos que podemos caer en la tentación de transmitir todos estos sentimientos a nuestros hijos que no saben ni por qué les vienen esas sensaciones y que puede que tampoco sepan cómo gestionarlas.

 

Igualmente, la presión que nos metemos nosotros mismos, como padres, como madres, para tratar de llegar a todo, para ser los mejores padres del mundo, para no equivocarnos…, puede que, en ocasiones, llegue a ser desmedida.

 

Puede que esta presión así como la temida culpa  que llevamos a cuestas como una piel más dentro de la maternidad (por la falta de tiempo, por la falta de paciencia…), no nos estén ayudando a ser más naturales con nuestros hijos, a empatizar más con ellos, a saber más de su mundo, de lo que les preocupa, de sus amigos o de sus ilusiones y proyectos. Puede que tanto querer ser los mejores papás o mamás del mundo nos esté restando espontaneidad y equilibrio.

 

Por ello, en medio de este mundo caótico, cambiante y algo desesperanzador, yo abogo por el humor. Por cambiar el punto de vista y por dejarnos llevar más sin tantas presiones, sin tanto “tengo que “ y más “quiero disfrutar de “

 

¿Y cómo hacemos eso cuando estamos hasta arriba, cansados, estresados y sin tiempo para casi nada?


 

Lo primero que te diría es que cambies tu óptica, tu punto de vista, si no lo tienes ya hecho, en todos los momentos de tu vida. Es decir, no puedes mantener una forma de pensar muy cerrada, poco flexible, poco empática contigo mismo y luego pretender ser justo lo contrario con tus hijos.

 

Debemos reírnos más de nosotros mismos. Creo que esto es fundamental para desdramatizar situaciones y momentos que o puede que no sean tan grabes o que sí, pero que como modo de adaptación nos venga bien ir al problema desde al humor. Desde la distancia, de un modo más liviano y menos grave.

Y si nos reímos más de nosotros mismos es muy probable que también a la hora de estar con nuestros hijos, todo sea más sencillo.

Nos pedimos mucho como padres y como madres y eso está bien siempre y cuando esa presión no nos haga hacerlo peor… Así que relajación en el día a día y a desdramatizar.

 

Yo siempre me digo cuando pasa algo, “dentro de 20 años nos reiremos de esto”. Con esta frase, trato de quitarle hierro a lo que nos sucede.

Últimamente, la situación está para pocas risas, lo sé, pero trata de buscar humor a las cosas. Fluye más. Deja que poco a poco todo vaya encontrando su lugar. No busques la perfección, porque mientras que la buscas, te pierdes el paisaje.

 

Es decir, vamos a intentar dar distancia en nuestro día a día como padres y madres.

¿Que no hemos hecho la mejor cena del mundo? Mañana mejoraremos.

¿Que hemos perdido la paciencia? Aprendemos del error y a la siguiente lo hecemos mejor.

 

 

Otro tema que creo que nos presiona es que a los padres a veces se nos juzga demasiado. Todo el mundo sabe cómo debes educar a tu hijo, y todos sabemos cómo debemos educar a los hijos de los demás. Todo el mundo tiene recetas mágicas, pero cada uno de nosotros somos los que estamos en la arena toreando el toro, con nuestros aciertos y nuestros fracasos.

 

 

No siempre es sencillo acertar. Por mucho que leamos, escuchemos podcast o a las generaciones mayores, siempre hay fallos. Y me imagino que es lo normal y lo sano.

 

Así que asume que, como en todo, en la crianza hay fallos. Errores que te tendrás que perdonar, aprender de ellos y seguir.

Ensayo – error.

Recuerda que el aprendizaje en esto de ser padres es continuo. Siempre llegará una etapa nueva en la que lo anterior ya no vale. Igualmente, lo que te vale para un hijo, no te vale para otro. Cada persona es distinta y con cada uno de tus hijos tendrás que agudizar el ingenio de una manera diferente. Dos más dos nunca son cuatro en educación.

 




Si cada hijo es diferente, antes de ponerte a educar siguiendo unos patrones estrictos, sería conveniente que te esforzaras en conocer a tu hijo.

A saber qué le gusta, qué le preocupa, qué le cuesta más o qué le cuesta menos, qué le interesa, quiénes son sus amigos y por qué les ha elegido… Sólo conociéndole bien podrás adaptarte a su modo de ser para saber en qué debes incidir más o menos como padre.

 

Por ejemplo: puede que con tu primer hijo no tuvieras ningún problema a la hora de hacer los deberes porque se sentaba solo en su cuarto y en un rato estuviera todo bien hecho. Tu modelo de conducta de ti como padre o como madre sobre cómo actuar ante los deberes era el de que las cosas salían solas.

Sin embargo, con el segundo, imagínate, que es justo lo contrario: no se quiere sentar, se levanta miles de veces del cuarto, se pone nervioso… Evidentemente, tu forma de actuar no puede ser la misma en el primer caso que en el segundo. En el primero no hubo problemas, en el segundo tendrás que ayudarle a concentrarse, a conseguir confianza en sí mismo, a darle autonomía poco a poco, a que aprenda esforzarse, constancia…

 Tu respuesta como padre es distinta dependiendo de cada uno de tus hijos. Así que conócelos y adáptate a sus ritmos.

 

Otro punto que quiero subrayar es que la culpa, antes mencionada y tan presente en la crianza por parte de los padres, es completamente nociva. No sirve de nada. Nos hace sentirnos más pequeños, más inseguros por no haber llegado a objetivos que posiblemente no sean tan importantes.

 

Como te decía antes, hay que aceptar que el fallo está presente en la crianza. Partiendo de esa base, si un día lo haces mal, ya sabes qué tienes que mejorar para la vez siguiente. Día a día, paso a paso. Con tus momentos buenos y con tus momentos malos.

Y, además, creo que es bueno que nuestros hijos vean que metemos la pata y que rectificamos. Una manera de que aprendan a que no pasa nada cuando se falla puede que sea esta: viendo como algo normal el fallo, la imperfección e igualmente, que es algo normal también seguir aprendiendo, seguir en el esfuerzo hasta conseguir lo que uno quiere.

Nuestros hijos no aprenderán tanto de lo que les digamos como de lo que vean en casa. Así que con tu ejemplo estarás dando el mejor discurso.

 

 

Otra cosa que te diría para educar con menos presión y más sentido del humor, es que tengas claro que la función de todo padre es el de acompañar a los niños en su andadura. ¿Hasta dónde podemos acompañar? El ritmo de cada uno de tus hijos te irá respondiendo. Es importante que no tiendas a ser madre o padre helicóptero y que permitas, como parte natural del proceso, que tus hijos vayan haciendo cosas solos, aún sabiendo que habrá fallos. La idea es que logren adquirir unas rutinas, una autonomía.

 

Si el objetivo es que se monten ellos mismos su mochila todos los días, da por hecho que puede que haya días que no lo haga del todo bien. ¿Y pasa algo? No, porque habrá que seguir perseverando con la idea de que en un mes o dos, o lo que sea, tu hijo será capaz de organizarse o de hacer esa pequeña tarea por sí mismo.

 Déjale que lo haga él, acepta que va a haber fallos pero siempre con la mirada al final del camino, en el objetivo final que es que adquiera una serie de destrezas por sí mismo.

 

Para ello, es muy importante que confíes en tu hijo. Conócele, primer paso, y luego confía en sus capacidades. Y que él note, sienta que confías en él. Dale margen para volar solo. Trata de no ser eso en lo que es tan fácil caer que es ser eso que se conoce como “papa o mamá helicóptero”, de lo que ya hablamos hace mucho tiempo, en el episodio número 18, por si te apetece recuperarlo.

 

Otro punto que quería comentarte para que lleves la crianza, la educación de tus hijos con más tranquilidad, con más humor, es que lo veas como un todo. Es decir, no te obsesiones con las notas, las extraescolares… Está bien que saque buenas notas si es el resultado de un tiempo de esfuerzo, sacrificio y dedicación al estudio. Si no fueran tan buenas pero el esfuerzo hubiera sido muy grande, esas notas son buenas. Sin fisuras.

 

 Está bien que vaya a extraescolares si le gusta, le aporta y le nutre dentro de su formación íntegra como persona. Es decir, que la educación de tu hijo son los valores que le inculques, independientemente de cómo se lo inculques. Si quieres que aprenda música, el objetivo puede que no sea que sea un músico reputado, si no el placer de la cultura, la disciplina, la compañía que ofrece la música o los amigos con un fin común que puede hacer. Pero como ves, ir a clase de música va más allá.

 

Algo importante si quieres tomarte la maternidad, la paternidad, con menos presión, menos autoexigencia, con más calma, más tranquilidad y más disfrute.

 

Busca ratos para ti. Como dijimos en el episodio dedicado a los autocuidados, el número 24, hace ya bastante tiempo también de este episodio, buscar y encontrar tiempo para una misma, para uno mismo, es esencia. Trata de salir con tu pareja, con amigos, solo… Da lo mismo, pero haz cosas que te gusten.

Dato de Malasmadres:

¿Si te relaja ir a un museo? Ve al museo.

¿Si necesitas ir al gimnasio? Al gimnasio.

Cada uno tiene que buscar qué es lo que necesita para sentirse mejor. Cuidar 24 horas es muy duro y todos necesitamos nuestro momento de desconexión, de ocio y esparcimiento.

 

Y, por último, agradece. Sí, estás cansado, a veces no logras sacar el bueno humor y la alegría para tirar con todo, pero, si paras un segundo para agradecer a la vida los hijos tan estupendos que tienes, puede que todo lo veas de otra manera.

 

Trata de fomentar un ambiente en casa en el que la risa y el afecto estén presentes. Recuerda que la risa reduce el estrés y ayuda a gestionar mejor las emociones.

Un hogar en el que la risa, el humor y la alegría estén presentes es un hogar sano.

Fomenta todo lo que puedas estos valores en la educación de tus hijos.

jueves, 4 de agosto de 2022

¿Qué puedo hacer para mejorar mi salud?

 


Escucha aquí


Siempre se ha dicho que más vale prevenir que curar y en este pódcast queremos hablar justo sobre esto: sobre qué hacer para trabajar en la prevención de algunas enfermedades.

 


Pero, antes, quería recordarte algunas advertencias de cara al calor de verano:

 

Estamos ante un verano especialmente caluroso y nos dicen que esto es el principio de que lo puede que nos quede por ver en los próximos veranos.

Por ello, quería comenzar este pódcast hablando de la importancia de que te hidrantes lo mejor posible.

¿Cómo? Bebe dos litros de agua al día y procura que la base de tu hidratación sea precisamente esto, agua. Ni refrescos, que tienen mucha azúcar y no refrescan, ni alcohol. Agua es lo mejor, más sano, efectivo y más barato. Pero agua ni muy fría ni muy caliente.

No hagas ejercicio en las horas centrales del día y si puedes estar bajo cubierto o en un sitio fresco, mejor que mejor.

Los problemas por golpes de calor pueden llegarte si no estás en lugares bien ventilados o con una sobre exposición al sol.


¿Cuáles son los síntomas de los golpes de calor?


Mareo, vértigo, dolor de cabeza, mucha sed, muchos sudor, desmayos, mucho cansancio, debilidad, calambres musculares, temperatura muy alta…

Si el golpe de calor no cesara, llama al 112 y mientras que llega la ayuda, trata de rebajar  a la persona a la que estás atendiendo la temperatura por debajo de los 38 grados con compresas de agua fría, pon a esa persona que en un sitio fresco y que tenga puesta la menor ropa posible.

Recuerda que, si un golpe de calor no cesa, puede causar shock o incluso la muerte.

 

Con los pequeños o los más mayores, conviene darles agua aunque no la pidan. Viste a los niños con ropa fresquita, mójales con frecuencia y trata de que no hagan ejercicio en las horas centrales del día, como decíamos antes.

 

Procura comer comida fresquita tipo gazpacho, ensaladas, frutas y verduras. Comidas no muy pesadas, en definitiva, para hidratarte sin un exceso de calorías que te añadan más calor.

 

 

Más recomendaciones de cara al verano:

 

-        No te expongas al sol sin crema protectora. Te ayudará a prevenir enfermedades de la piel, así como a que te salgan manchas.

-        Trata de tomar alimentos con vitamina C, naranjas, kiwis, o con betacarotenos porque te van a ayudar a mantener la piel sana de cara a la exposición al sol.

 

¿Dónde lo podemos encontrar? Naranjas, plátanos, zanahorias, espinacas, acelgas, brócoli, melón…

 

El verano puede ser un momento en el que gracias a que tenemos más tiempo podamos dedicarnos más a nosotros mismos y hacer más ejercicio, así como poner más atención en nuestra alimentación.

Puede servirnos como trampolín para empezar a cuidarnos más.


 

Dicen que más vale prevenir que curar y puede que si tomamos consciencia de qué debemos mejorar en nuestro día a día nos evitemos muchos problemas de salud de cara a los próximos años. Posiblemente, tú que me escuchas estás cercano a los 40 o los has sobrepasado, y ya nos encontramos en la segunda fase de nuestra vida. Así que toca cuidarse para llegar a estar sanos y fuertes en los años venideros.

 


¿Qué debemos tener en cuenta?

 

 

Los pilares de la salud son:

-        El sueño

-        La nutrición y el

-        ejercicio.

A esto le añadiría bajar los niveles de estrés, no fumar ni beber alcohol.

 

De sueño hablamos en los episodios número 41 y 48. Vuelve a ellos si quieres recordar algo de lo que allí dijimos.

 

El sueño sirve para limpiar el cerebro de sustancias tóxicas que se acumulan a lo largo del día. Si no se duerme lo suficiente y profundamente, esos depósitos se van acumulando y dañan a las neuronas.

El sueño sirve para procesar lo que percibimos a través de los sentidos. Para organizar, estructurar y comprender lo que vivimos.

A la larga, si no tenemos una buena calidad del sueño, podrían aparecer enfermedades como el alzehimer o el parkinson.

 

Pero, básicamente, te recordaré que si cuidamos bien el día estaremos cuidando bien la noche.

Es importante que nos de bien la luz del sol porque así generaremos melatonita, que es una hormona esencial para dar el paso entre estar despiertos y dormidos. Para regular el ritmo circadiano. Así que primer paso para dormir bien, que nos dé la luz del sol.

 

 Cuidado con las pantallas al menos dos horas antes de ir a dormir, trata de hacer ejercicio y cuida el número de horas que debes dormir, tanto tú como tus hijos.

Todo esto te ayudará a mejorar unos de los pilares de la salud. El sueño.

 

Sobre la nutrición:

 

-        Vamos a mejorar nuestra alimentación teniendo como base la dieta mediterránea: frutas, verduras, legumbres, carne y pescado. Comida de verdad. Y ¿por qué digo comida de verdad? Porque cada vez tendemos más, a comer ultraprocesados. De hecho, leía que este tipo de productos son cerca del 80% de lo que se venden en los supermercados…

 


Dónde los encontramos

 

Bollería, galletas, cereales del desayuno, pizzas industriales, refrescos, patatas fritas, embutidos, sopas instantáneas, zumos de frutas de bote, refrescos… Productos muy baratos, porque sus ingredientes también lo son, poco nutritivos y que están hechas, básicamente, de grasa, sal y azúcar. Mala combinación para cuidar nuestra salud ya que estos productos están íntimamente relacionados con la aparición de diabetes, obesidad y enfermedades cardio vasculares.

 

Productos que muchas veces ya vienen preparados para calentar y servir. Muy cómodo, con sabores que enganchan, ya que están diseñados para enganchar, pero que no nos vienen bien para nuestra salud.

 

Calorías vacías que nos apartan de comer comida real. Comida que sí nos nutre, nos aporta, nos quita el hambre y nos mantiene sanos: lentejas, tomates, lechuga, garbanzos, manzanas o naranjas.

  

-       Igualmente, evita el azúcar y casi también los edulcorantes.

El azúcar, o la sacarosa, está presente en nuestra dieta de manera natural. El problema lo encontramos en el azúcar refinado añadido a diferentes productos. Este eleva los niveles de azúcar en sangre, altera la producción de insulina y puede favorecer la aparición de una diabetes tipo 2.

 

 Esta sobre ingesta de azúcar, que nuestro cuerpo no necesita pero que nos hace cada vez más adictos a estos productos queriendo cada vez tomar más, nos empuja a la obesidad y a las enfermedades derivadas de ella.

Estos azúcares refinados pueden dañar las paredes de los vasos sanguíneos y esto puede ayudar a que aparezcan enfermedades como la arteriosclerosis, así como la aparición de diversos tipos de cáncer.

 

 

Así que este verano podemos hacer un análisis de nuestra alimentación y ver si tenemos incluidos o productos ultraprocesados o con azúcar refinada.

 

Como decíamos antes, de cara a enfermedades futuras, más vale prevenir que curar.

 

 

-      Como te decía, no descuides tu hidratación con dos litros de agua al día. Si haces deporte, repón en la medida que hayas perdido líquido.

Nada más despertarte, toma un vaso de agua. Durante la noche el cuerpo se ha ido deshidratando. Con esa primera ingesta de agua, nuestro cuerpo se entonará mucho más rápidamente y ayudaremos a los riñones a eliminar residuos.

Con un poquito de limón ayudaremos a depurar el organismo y también reforzaremos las defensas.

Un pequeño gesto que puede ayudarte, junto con otros, a mejorar tu salud.

Recuerda que si estás embarazada o en periodo de lactancia, debes beber algo más de agua. Unos 300 ml más.

 

 


-        Y, por último, queremos hablar del deporte.

 

Leía una frase que decía “envejecemos porque dejamos de movernos, no dejamos de movernos porque envejecemos”.

 

Puede que el verano sea un buen momento para reencontrarnos con el deporte y empezar a incluirlo en tu rutina diaria a modo de prevención para futuras enfermedades.

 

Si dejamos de hacer deporte corremos el riesgo de aumentar nuestra grasa visceral, que empecemos con una diabetes o con enfermedades cardio vasculares.

 

En este podcast queremos centrarnos en el trabajo de fuerza. Y nos queremos centrar en ella pensando en la menopausia, periodo en el que bajan los niveles de estrógenos y el trabajo de fuerza nos ayuda a mejorar la densidad de los huesos, los tendones y los ligamentos ayudando a prevenir enfermedades como la osteoporosis.

 

Estos ejercicios puede que se hicieran mejor en un gimnasio para que te ayuden y guíen en este proceso de comenzar con esta nueva rutina, pero para estos días de verano dejamos aquí alguna idea que podemos empezar a hacer desde casa a nuestro ritmo.

 

 

Alimentación, higiene del sueño y deporte.

 

Tres pilares básicos que nos van a ayudar a seguir con buena salud. Ahora y en el futuro. Rutina, consciencia, disciplina, autocuidados, respeto por uno mismo…

 

Y como colofón a este programa: fuera estrés. Durante estos días de descanso, contacta con la naturaleza, procura leer algo que te llene y te distraiga, elige compañías que te aporten, cuídate y cuida a quienes quieres, baila, respira, escucha el silencio o una música que te relaje o te alegre. Busca vibraciones, momentos, sensaciones, compañías que te hagan ser feliz. No pierdas momentos porque no van a volver.

 

Y con tus hijos, aprovecha para conectar con ellos. Llena el verano de recuerdos familiares para ellos y para ti o para vosotros los padres. Relájate y haz todo lo posible por ello.

Busca momentos para estar con tu pareja, a crear lazos de unión que luego en el curso vamos todos corriendo y no nos da tiempo a estar más tiempo juntos. Mimaos todo lo posible porque eso genera felicidad.

 

El invierno es largo y necesitamos recargar pilas lo máximo posible.

 

Te mando un beso inmenso y te animo a que empieces a cuidarte como te mereces.

sábado, 30 de julio de 2022

Maternidad con Mónica de la Fuente


 Adiós expectativas, hola realidad.

Este es el título del libro que el pasado mayo sacó a la venta Mónica de la Fuente, creadora de todo el mundo Madresfera.

Mónica estuvo en La Canastilla de Mamá para hablar del libro y de todo lo que envuelve a la maternidad.


Te invito a que lo escuches porque merece mucho la pena:


Escucha aquí

domingo, 22 de mayo de 2022

Cómo ser madre y no morir en el intento

 Escúchalo aquí





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Tengo a varias amigas que o van a dar a luz y otra acaba de ser mamá. Camino por la calle y veo barriguitas que se van asomando entre los vestidos

Las miro y pienso: la vida les va a cambiar en breve aún más de lo que el embarazo les ha cambiado.

 

La maternidad es ese caudal que lo inunda todo. Que no deja a ninguna mujer indiferente, nada volverá a ser igual una vez que te quedas embarazada. Tus preocupaciones, tus miedos, incertidumbres y alegrías van a pasar por esas criaturas que has parido. Tu corazón no vuelve a estar en ti sino en ellos.

Ese cambio no se puede entender si no se ha vivido. Te marca un antes y un después.

 

Por ello, y seguimos con salud mental, es imprescindible cuidar a las madres, son la base de esta sociedad porque son ellas las que, mayoritariamente, afortunada o desafortunadamente, se encarga de acompañar, educar y cuidar a nuestros niños. Al futuro. Si ellas no están bien, nuestros niños tampoco lo estarán.

 

Y parece que esta sociedad no se ha parado a pensar en los cuidados: en los niños, en los ancianos, en los dependientes. Cuidar no renta, así que no se tiene en cuenta.

 

España envejece a pasos agigantados.  En 2021 la natalidad alcanzó su peor dato en 80 años.

Nos vamos salvando, y poco, gracias a la inmigración. A esos niños que o vienen de fuera para llenar de color nuestras aulas o que ya nacen aquí. Pero los españoles que llevan siéndolo desde hace varias generaciones, no apuestan mayoritariamente por la maternidad.

 

Que ¿por qué? Parece sencillo: contratos precarios, alquileres por las nubes, una cesta de la compra imposible de pagar, salarios mínimos dentro de lo mínimo, horarios maratonianos, precio del gas, la luz, gasolina…, y falta de red, falta de tribu.

 

Necesitamos como sociedad más niños, más recambio generacional, pero esa responsabilidad que es colectiva, se vuelca casi por completo en las familias, en las parejas jóvenes y, con concreto, en las madres. Parece que no tiene mucho sentido: necesitar más niños para seguir pagando pensiones, para garantizarnos la supervivencia como especie y, a la vez, mirar a otro lado y no hacer nada para conseguir algo tan básico y natural como tener hijos.

 

Nos ponemos en que hay embarazo y esencial cuidar la salud de esa madre desde el principio Los cambios hormonales, la incertidumbre, el miedo de que todo vaya bien y más si antes ha habido abortos, no saber si tras ese parto vas a conservar tu trabajo o si no… Todo esto pesa sobre las madres.

 

Vas a dar a luz y no siempre tu parto es respetado.  El 38% de las mujeres han manifestado en España haber sufrido violencia obstétrica en el 2020. Y eso de las mujeres encuestadas… A poco que hables con mamás sabes que el dato puede ser mucho mayor y preocupante.

Y este dato es de 2020. Ha pasado una pandemia de por medio. Las mujeres no han estado acompañadas en los procesos de embarazo y parto. Puede que mucho se pueda contar de lo que han pasado.

 

Nace tu hijo. No reconoces tu cuerpo, en muchos casos te ves sola en una casa dando de mamar 24 horas. Te falta tribu, falta que te cuiden también a ti (tú también has vuelto a nacer. Se dice que una mujer nace dos veces, la primera es cuando llega al mundo y la segunda cuando nace su primer hijo), te faltan manos, te falta hablar, compartir…,  ayuda. Porque “para criar a un niño hace falta la tribu entera”, como reza un proverbio africano.

Y puede que, como le sucede a cerca del 15% de las mujeres que dan a luz termines en una depresión post parto.

Y te falta un entramado económico y social que entienda que tu hijo te necesita para sobrevivir. Por ello, se piden permisos por maternidad de mínimo seis meses. Porque ese bebé está creando su apego, relación con el cuidador principal, generalmente la madre, que de cómo sea, marcará su percepción del mundo y de los demás para el resto de su vida. Porque ese bebé puede que esté recibiendo lactancia materna y recibirla sin la madre parece una tarea algo complicada, aunque sabemos que no totalmente imposible. Pero estresante para la madre, fijo.

Como decía Diana Oliver, podemos ser madres pero sin que se note.

  

Las mujeres, las familias, nos vemos solas en esto tan básico como es criar.

En un estudio realizado recientemente por Malasmadres llamado “El coste de la concilicación” , se decía que el 65% de las mujeres tiene menos de una hora o no tiene tiempo libre para ella al día.

El 57% de las mujeres españolas ha sufrido una pérdida salarial al convertirse en madre.

El 66%  no ha pedido ayuda psicológica pese a sentirse desbordada y triste.

4 de cada 10 mujeres se ha sentido minusvalorada en su empleo o en su entorno social y el

64 % declara que llega cansada todos los días a su trabajo.

Así, difícilmente, podremos hablar de salud mental de las madres y sabemos que la salud mental de la madre va íntimamente ligada a la de los hijos.

Sólo era dedicar unos minutos a dar unas pequeñas pinceladas de las necesidades reales a las que nos enfrentamos y que parece que la bola se va haciendo cada vez más grande sin que nadie le ponga freno.

Debemos cuidar  a los niños, por ende a sus madres y poner los cuidados en el centro del proceso social. Sin cuidados no podemos avanzar como sociedad. Y lo estamos viendo: no nacen niños.

¿Qué vamos a hacer?


https://www.youtube.com/watch?v=txvH6dKRsW0

 

lunes, 2 de mayo de 2022

Reflexiones sobre la maternidad

Escúchalo aquí 

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 Como objetivo: ser más constante con el blog. 

Pues aquí estoy, tacita a tacita...

Hoy te vengo a traer el último episodio del pódcast en el que hablo, a raíz del libro de Diana Oliver, "Maternidades precarias", de esos problemas que tenemos todas las madres, de cómo la sociedad nos penaliza ser madres, cómo los cuidados no tienen cabida en el día a día porque no producen...

Son algo más de cinco minutos de episodio. No más. En esta ocasión lo que me brotó fue sentarme un ratito contigo a charlar sobre estos temas.

Te dejo con el audio y no te olvides de compartir, darle a me gusta o escribir algún comentario. Son pequeños gestos que a ti no te cuestan nada, pero que a mí me dan la vida porque me ayudan a crecer.

Muchas gracias a todo por estar ahí.

miércoles, 27 de abril de 2022

Viajar en familia: una opción más que recomendable

 No soy la persona más constante en esto del blog. No hay nada que esconder...

Me he propuesto volver a darle vida a este espacio porque sí, porque esta aventura empezó siendo un blog y se merece volver a sus orígenes.

Hoy vengo a dejarte el episodio número 70 en el que hablamos de la importancia de los viajes en familia.

Tuve la enorme suerte de poder contar con tres grandes amigos de este programa:

- Mathilde: fiel oyente del programa,

- Jorge, creador del podcast "El Vuelo de Yorch"

 (https://www.ivoox.com/podcast-vuelo-yorch_sq_f1460808_1.html) y

- Nancy Rodríguez, creadora del perfil de Instagram

 "Agenda con peques" (https://www.instagram.com/agendaconpeques/?hl=es).

Muchas gracias a los tres por estar ahí.

Te dejo con el episodio. Espero que lo disfrutes y si es así, no dudes en compartirlo, darle a me gusta, comentar... Pequeños gestos que me ayudan a crecer.

Dale al play.

Mil gracias a todos.


Escúchalo aquí:

https://www.ivoox.com/ep-70-viajar-familia-opcion-mas-audios-mp3_rf_86020937_1.html