martes, 19 de marzo de 2019

La importancia de la tribu en la crianza

Dice un proverbio africano que "hace falta la tribu entera para educar a un niño".

En ocasiones, la tribu está diseminada por trabajo o por residencia y se quedan el padre y la madre al frente de una tribu formada por dos...
Lo cierto es que, sobre todo cuando arranca la maternidad, eres primeriza y no sabes muy bien si sabrás o no cuidar de tu bebé, la presencia de manos amigas son siempre necesarias. Uno de los factores que ayuda a que aparezca la depresión postparto, que ocurre a cerca del 15% de las puérperas, es precisamente este, el aislamiento social. 

En las grandes ciudades es fácil sentirse aislado y, por ello, el concepto crianza antiguo en el que participaba toda la familia se ha quedado atrás. Casi no se ven niños jugando en las calles y la crianza ha quedado relegada a algo privado que ocurre en el interior de los hogares. La información de cómo dar el pecho al recién nacido, cómo son los cólicos o cómo se comportan a determinada edad se obtiene por Internet o gracias a los centros de salud. Anteriormente, estas experiencias se compartían desde el núcleo familiar o con las vecinas del pueblo. Sacar adelante a un niño puede que sea, sin esta red social, mucho más costoso.

Por ello, hoy quería hacer mención especial a la tribu elegida. Ese grupo de padres y madres que les une la amistad o alguna circunstancia especial: colegios, guarderías o talleres familiares y que hacen piña entre ellos para sacar a delante a sus hijos.

Gracias a estos grupos, los padres compartimos la paternidad con otras parejas que están viviendo situaciones parecidas, encontramos buenos amigos, nos ayudamos entre nosotros en la educación y crianza de nuestros niños, crecemos y evolucionamos juntos y los niños forman un grupo de amigos que puede que, si se cuida bien la relación, sea para toda la vida.

La crianza no puede ser en soledad. Es necesaria la ayuda, la complicidad y la presencia de otros para el equilibro psicológico tanto de los padres como de los niños.  Busquemos estos apoyos para mejorar nuestra experiencia como papás y mamás.

jueves, 7 de marzo de 2019

El descanso del guerrero

Hoy estoy en uno de esos días en el que el cansancio me sobrepasa. Intento escribir algo digno y no encuentro tema aunque, a la vez, me sobran. Un día en el que lo ideal sería meterme en la cama y dormir sin un despertador que aguarde a decirme que se ha acabado el tiempo. Leer, dormir, pasear..., y sobre todo, no tener ninguna preocupación.

Seguramente, este punto, el de la preocupación es algo que acarreamos todos los padres. Desde que esas dos rayitas aparecen en tu vida para anunciarte que vas a ser mamá, este sentimiento se apodera de tu mente. Antes vivías despreocupada y no lo sabías... Las cosas irían saliendo con más o menos esfuerzo... Después de ese día, tu vida ya no es la misma. Tu mente y tu corazón están fuera de ti.


Por eso creo que es necesario desconectar de la rutina. Necesario salir a solas con la pareja, con los amigos, la familia o en soledad. Encontrar un peréntesis. El día a día no lo pone fácil pero creo que importante parar, oxigenarte y volver con las pilas cargadas. La mente necesita descanso para rendir.

Hoy no tengo nada que decir pero muchas ganas de hacer.



martes, 5 de marzo de 2019

Este sí que es un país para viejos

Horarios laborales imposibles, penalización social y laboral por las reducciones de jornada, precios de la vivienda inaccesibles, contratos inestables, salarios irrisorios... Y con todo esto... ¿en dónde entra tener hijos?

El otro día, mientras que recogía a los niños del colegio, hablé con dos mujeres en dos momentos distintos. Las dos me contaban su imposibilidad para llegar a todo.  Las dos me decían que les cuesta atender bien a sus hijos a la vez que llevar la casa y cumplir con las exigencias de su trabajo. Exigencias que, al tener reducción de jornada para ocuparse de sus niños, se multiplican ya que tienen que sacar adelante el mismo trabajo que harían con la jornada completa.
Todas quieren estar más tiempo con sus hijos y darles más tiempo de calidad. Todas necesitan paz para educar a sus niños. Una de ellas está enferma por estrés laboral y trata de seguir yendo al trabajo en detrimento de la energía que pueda volcar en su familia.

Estas dos pinceladas pueden ser un buen reflejo de la carga emocional, laboral y social que las mujeres madres de familia de hoy están llevando sobre sus hombros. Este puede ser el reflejo de los impedimentos diarios a los que nos enfrentamos los padres de hoy.
Criar hijos no es sólo cosa de cada familia. La sociedad debería ser más consciente de que el cuidado de los niños es una tarea muy productiva a largo plazo para todos y que ha de ser mimada.

Sólo en el último año, se ha producido un descenso de la natalidad del 6%. Estamos en el peor dato desde que existen registros, en 1941,, según el INE (Instituto Nacional de Estadística).
La edad en la que las mujeres tienen el primer hijo es la más alta de toda la Unión Europea, a los 32 años. Lo que hace que el margen para poder tener más, se acorte. Sin embargo, la Encuesta de Fecundidad publicada el diciembre pasado por el INE muestra que las mujeres españolas querrían tener dos o más hijos. El motivo que les echa para atrás es la precariedad laboral y económica.

Por el otro lado, las defunciones siguen creciendo, de modo que el crecimiento vegetativo, la diferencia entre el número de nacimientos y las defunciones,  aumenta. El año pasado cerró con cifra récord de mortalidad: más de 400.000 personas. De modo que hubo 30.000 fallecidos más que nacidos...

Y mientras todo este suicidio demográfico ocurre, la vida pasa y nadie, realmente, se para a legislar y mejorar esta situación. Necesitamos estabilidad y seguridad para tener hijos, para criarles y educarles. Necesitamos horarios de trabajo acordes a las necesidades de las familias (y aquí también incluyo para el cuidado de personas mayores y dependientes). Necesitamos bajas de maternidad más amplias para que las madres, sin ningún tipo de penalización laboral, social o económica, saquemos a nuestros hijos adelante porque los que estamos haciendo es bueno para el futuro del país. Necesitamos, todos, una concienciación familiar y social para reflotar estos datos que, a mi entender, son preocupantes.

El futuro que se dibuja con estas cifras es la de un país completamente envejecido, sin niños, sin jóvenes con fuerza, ilusión y energía para emprender...

Este no es el camino que nos merecemos.

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https://www.ivoox.com/e-12-este-si-es-pais-audios-mp3_rf_33920779_1.html

sábado, 16 de febrero de 2019

Profesores que ayudan a crecer

Hoy quería hacer un pequeño homenaje a las profesoras de mis hijos.
Desde que el mayor comenzó en la guardería hasta hoy que los dos están escolarizados, uno en colegio y el otro en guardería, no he parado de encontrarme a magníficas profesionales. Y sí, hablo en femenino porque no hemos tenido aún ningún profesor hombre.


Desde la guardería me ayudaron a superar el pequeño trance que es para toda madre primeriza dejar a su hijo en una institución y, sobre todo, fuera de los brazos de su madre. El cuidado, el amor, la empatía y el cariño que volcaron en mi hijo, y en todo el grupo de bebés que ahí estaban, fue espectacular. De hecho, muchas de las amistades que ahí se crearon, aún, con la ayuda de los padres, los niños las mantienen.  Le enseñaron rutinas, pautas de comportamiento, a compartir, valores y, sobre todo, mi niño estuvo feliz durante esos años. Cuando su hermana comenzó la guardería, él no hizo más que comentarle a su pequeña lo bien que iba a estar con esas profesoras. Aún se acuerda de ellas con profundo amor y de vez en cuando me dice que quiere ir a verlas.

Cuando mi hijo el mayor empezó a ir al colegio, pensamos que la transición le iba a costar. Nada más lejos... Un equipo fantástico se puso manos a la obra para acoger a ese grupo de niños que comenzaba una nueva aventura: "el cole de los mayores". En menos de un mes, mi hijo ya estaba como pez en el agua.

Con mi hija la pequeña ha pasado lo mismo. Lleva poco tiempo yendo a la guardería y si bien al principio le costó, como es normal, esperable y comprensible, ahora sale con cara de felicidad. Y mucho de todo esto se lo debo a sus profesoras. Son un equipo entregado y amoroso.


La escuela debe ser una prolongación del hogar. Por ello, es tan importante la comunicación entre la escuela y las familias, así como la buena sintonía entre ambas. Es necesario que el respeto mutuo se materialice por el bien de los pequeños y para el bienestar de todos.

Gracias a todos los que desde las aulas hacéis que nuestros hijos crezcan felices.

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https://www.ivoox.com/e-08-profesores-ayudan-a-crecer-audios-mp3_rf_32654625_1.html

martes, 12 de febrero de 2019

¿Qué leemos en casa?

"Adquirir el hábito de lectura y rodearnos de buenos libros es construirnos un refugio moral que nos protege de casi todas las miserias de la vida". 
W. Somerset Maugham


El hábito de lectura se adquiere en la infancia con esos cuentos orales que el adulto le cuenta al niño al abrazo y en intimidad... Son momentos mágicos que ayudan al pequeño a fomentar su imaginación, les hace sentir bien al abrigo del adulto y les abre las puertas de la literatura.

Como decíamos en otra entrada, a través de la literatura, el niño irá conformándose una idea de la realidad, aprenderá a entenderse a él mismo así como al mundo que le rodea. Por ello, es importante que elijamos los libros que leerán nuestros niños y que éstos les provean de valores necesarios para este propósito.
Si el otro día hablamos de "El monstruo de colores", "A qué sabe la luna" y "La montaña de libros más alta del mundo", hoy queremos mostraros otros cuentos que en casa triunfan:



1.- Cuentos clásicos para tocar
Editorial Yo- Yo

Son cuentos clásicos de toda la vida así que partimos con la ventaja de que sabemos que las historias van a enganchar. Cuentan con el extra de que, además de estar muy bien ilustrados, al tener texturas encantan a los más pequeños de la casa. Desde algo más de un año podemos contarles estos cuentos a nuestros pequeños y lo disfrutarán.

Caperucita Roja
El libro de la selva
         














2.- Adivina cuánto te quiero


Clásico de la literatura infantil escrito por Sam McBratney e ilustrado por Anita Jeram.

A la hora de dormir, dos liebres, la liebre pequeña color avellana y la gran liebre color avellana, juegan a decirse cuánto se quieren (hasta aquella piedra, hasta el árbol, hasta la luna...), aunque, realmente, se darán cuenta de que el amor no es algo que se pueda medir...
Además del formato clásico, lo podéis encontrar con un peluche, un puzle o un desplegable









3.- TodoTodos sois mis favoritos
 Sam McBratney e ilustrado por Anita Jeram.

Escrito e ilustrado por los mismos autores, en este cuento se habla de la relación entre hermanos y sus padres. Son tres osos, el pequeño, el mediano y el mayor, que un día se preguntarán si realmente sus padres les quieren a los tres por igual...
Útil cuando llega un hermanito a casa.









4.- El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza
Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch
Editorial Beascoa.

Un día el topo asomó su cabeza por su agujero para ver si había salido el sol cuando alguien se hizo aquello en su cabeza... ¿Quién fue? Preguntó a la paloma, a la vaca, al caballo, a la liebre... ¿Quién sería?...
A partir de los tres años, este cuento puede que encante a vuestros pequeños.






En otra ocasión os hablaré de otros cuentos que he ido descubriendo con los años.
¿Cuáles leéis a vuestros hijos?

Hasta el próximo día.


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¿Qué leemos en casa?

martes, 22 de enero de 2019

Literatura infantil para grandes y pequeños


El 38% de los españoles no lee nunca  o casi nunca. Estos los son los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2018 que hoy se ha presentado.

El presidente del Gremio de Editores, Miguel Barrero, ha declarado que este no se trata de "un problema de editores" y que hay que "buscar una solución para el país". La falta de tiempo es el principal  argumento de los no lectores.
Las que más leen son las mujeres, un 67,2%, frente al 56,2% de los hombres.


Decía Daniel Pennac en Como una novela que "un libro es un objeto contundente y un bloque de eternidad".
Es sabido que el hábito de lectura se adquiere desde que el niño es pequeño. Al principio, serán narraciones orales que el adulto, bien en el aula o bien en el hogar, le hará para amenizar sus tiempos de ocio.
Esa narración para el niño es una fuente de amor, complicidad e imaginación. Sus padres paran su tiempo para dedicárselo a él en exclusiva. Se produce un diálogo envuelto en imaginación y ternura que les llevará a historias fantásticas. Durante esos momentos de lectura compartida, se creará una magia que será la semilla de un futuro lector.

Es importante que elijamos bien las libros que vamos a mostrar a nuestros pequeños. Deberán aportar valores que les sean positivos y útiles para su día a día, que les ayuden a comprender el mundo que les rodea, así como a ellos mismos.

Algunos de los temas importantes son:

- Sentimientos: alegría, rabia, miedo...
- Vida cotidiana: la llegada de un hermanito, le pérdida de un ser querido, cómo dejar el pañal, las relaciones con sus amigos...
- Valores: amistad, compañerismo, vida en familia, ventajas de compartir con los demás...
- Cuentos clásicos: Caperucita Roja, El lobo y los siete cabritillos, Los tres cerditos...

Quisiera destacar algún libro que creo que puede ser interesante para la lectura con vuestros niños:


1.- El monstruo de colores, editorial Flamboyant , Anna Llenas,2012
A través de un monstruo que no sabe qué le pasa, se va a adjudicar a cada sentimiento un color. De este modo, los niños aprenderán a identificar qué les sucede (tristeza, rabia, miedo, calma o alegría),con sus colores correspondientes( azul, rojo, negro, verde o amarillo).



















2.- A qué sabe la luna, editorial S.L. Kalandraka, Michael Grejniec, 1993

Este es un clásico de la literatura infantil, famoso en todas las aulas aulas y en muchos de los hogares.
En este cuento se trabajan los valores de la amistad y del trabajo en equipo para alcanzar metas que, a priori, podrían parecer inalcanzables.





















3.- La montaña de libros más alta del mundo,


Editorial Algar, Rocío Bonilla, 2015.

Lucas es niño que estaba convencido de que había nacido para volar. Cada Navidad le pedía unas alas a Santa Claus y éste nunca le traía las que él necesitaba. Al llegar su cumpleaños, y tras soplar las velas, su madre le puso un libro en las manos y le dijo: "hay otras formas de volar". Al principio, Lucas no entendió a qué se refería. Poco a poco lo fue descubriendo...











Dentro de la literatura infantil hay verdaderas joyas. Hoy sólo he nombrado a tres de ellas, en otra ocasión os destacaré algunas otras que he ido descubriendo con los años.


Escúchalo en Ivoox:

Literatura infantil para grandes y pequeños


martes, 15 de enero de 2019

El agotamiento de las madres de hoy o síndrome de Burnout



El trabajo, la casa, los niños, las relaciones sociales... El día a día agota física y mentalmente.
La cabeza de una madre no para nunca y su actividad física tampoco.

Según mi hijo de cuatro años, a una mamá "nunca se le olvida nada". Esta afirmación tan de agradecer, porque se supone que yo soy la de la memoria de elefante, es la consecuencia de un desgaste agotador en el día a día urbano.

Hoy me contaba una amiga que tenía la siguiente situación: tiene dos hijos, uno de ellos con fiebre, su marido no va a llegar a casa hasta por la noche por motivos laborales, y esos horarios tan adecuados para conciliar la vida familiar y laboral, ella está mala. A esto le añadimos trabajo y casa. ¿Cómo hacer para atender a los pequeños? ¿Cómo recuperarse sin faltar a ninguna de sus obligaciones? Se plantea llamar a su madre, esas madres salvavidas, esas abuelas aguerridas y todoterreno que nos salvan  un día sí y otro también. Este sería un ejemplo en el que bien nos podríamos ver reflejadas más de una.

Ser madre-o padre- es una experiencia maravillosa, que te llena de plenitud y te hace ser mejor persona. A cambio la vida nos ofrece noches sin dormir y días sin un minuto para nosotras entre el trabajo y las tareas domésticas. El estrés y la ansiedad, de esta manera, es normal que tarde o temprano florezcan. Demasiados frentes y poco tiempo y energía para abarcarlos todos.

Si te sientes así, puede que estés sufriendo el llamado síndrome de Burnout o agotamiento extremo.
Éste se da cuando la persona ha estado expuesta a un periodo de estrés intenso y prolongado tanto desde el punto de vista físico como emocional.
Este síndrome se empezó a detectar como una forma de estés laboral,sobre todo en profesiones muy vocacionales y de servicio al otro, tales como la enfermería, medicina o la enseñanza. Fue descrita por primera vez a finales de los años 60 para referirse al desgaste que sufrían los agentes de policía de libertad condicional.

Los síntomas se pueden manifestar de la siguiente manera:

- Síntomas psicosomáticos:

Cefalea, insomnio, trastornos gastrointestinales, cansancio, dolores musculares.

- Síntomas emocionales:

Ansiedad, desgana, aislamiento social, sensación de frustración, aislamiento afectivo, ganas de llorar, sensación de soledad...

¿Cómo superar el síndrome de Burnout?

En primer lugar, te diría que priorizaras y le dieras la importancia justa a cada una de tus obligaciones. Trata de pedir ayuda y de no aislarte. Comparte tus obligaciones con tu pareja y delega; Igualmente, busca un tipo de vida más sano: cuida la alimentación y trata de hacer ejercicio. Fomenta y mima tu relación de pareja y, por último, y no menos importante, regálate una parte del día para ti, para hacer lo que más te guste y necesites. Piensa que cuanto mejor estés tú, mejor se sentirás tus hijos y al familia, en general

La maternidad es la aventura más exigente de todas las que nos hubiéramos podido embarcar. Asumámosla con dedicación y vocación pero sin descuidarnos a nosotras mismas.


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https://www.ivoox.com/e05-el-agotamiento-madres-hoy-audios-mp3_rf_31515451_1.html