viernes, 22 de noviembre de 2019

La vida son etapas


En mi colegio, en donde trabajo como profesora, hay dos chicas que están embarazadas. Una de su primer hijo y otra del segundo. Cuando las miro, me entra una especie de nostalgia mezclada con envidia por lo que les está sucediendo.

Durante mis dos embarazos, me sentí llena de fuerza, energía y determinación. Dentro de mí estaban creciendo mis bebés y mis cinco sentidos se volcaron en sacarles adelante. En ambos embarazos hubo complicaciones de diferente índole, ninguno fue fácil por diferentes motivos, pero en ambos mi instinto se mantuvo fuerte.

Las mujeres tenemos la enorme suerte de poder gestar y dar a luz a nuestros hijos. Es un don no exento de dificultades y molestias, un viaje que te cambiará por completo, una aventura que, en un principio, pondrá patas arriba todo lo antes estaba asentado, un paso al frente del que sales siendo, según creo yo, mejor persona.

Miro a estas dos mujeres con su tripita incipiente, me alegro por ellas y me da cierta envidia porque sé que esa etapa yo ya la he quemado.  Ahora viene la más difícil, la de verdad: la de educar, pero rozando los 40, el momento de la fertilidad, la incertidumbre y la esperanza ya pasó.  

La vida son etapas.



lunes, 4 de noviembre de 2019

Los beneficios de tener pueblo en los niños


Hemos venido toda la familia a pasar unos días al pueblo de mi marido y estando aquí he pensado que podría ser un buen tema hablaros de lo que yo creo que son los beneficios de tener uno.
Yo no tengo pueblo. Me explico porque todos tenemos uno o varios, obviamente, porque todos venimos de alguno. Pero yo no tengo uno de referencia al que fuera con mis padres de pequeña. Sé cuáles son los pueblos en donde nacieron mis abuelos o bisabuelos pero yo personalmente no he podido disfrutar de ninguno porque la vida de mi familia se fue desarrollando en la ciudad.

Los fines de semana, algunos niños de mi edad se iban al pueblo y me contaban qué hacían en él: sus pandillas, sus juegos en la calle y las actividades que se organizaban en carnaval o en las fiestas de agosto.

Como yo no tenía pueblo, cuando era más joven y pensaba en cómo debería ser el tipo de novio que me gustaría tener, una de las cualidades que le atribuía era “que tuviera uno”. Bueno, pues alguien me tuvo que escuchar porque con el tiempo, conocía al que hoy es mi marido y éste sí que tiene pueblo.
Para mí conocer cómo era la vida rural, en un principio, me chocó bastante: la cercanía de la gente, que nunca se cerraran las puertas de las casas por si algún vecino quería entrar a visitarte, la vida y las preocupaciones del campo, el contacto cotidiano con los animales y la naturaleza, el concepto del tiempo …
Bien, pues gracias a que mi marido sí que tiene pueblo y tiene contacto constante con él, estamos pudiendo dar una visión a nuestros hijos menos urbanita y más completa de la realidad. Nos gusta la ciudad y donde vivimos, pero creemos que el pueblo también educa.

¿Cuáles creo que son los beneficios de tener pueblo?

1.- Contacto con sus raíces. Saber de qué pueblo vienes, cuáles son sus costumbres, su gastronomía… Eso forma parte de quién eres. Que un niño conozca se cuáles son sus raíces desde pequeño le ayudará saber más de sí mismo.
Si la familia sigue viviendo en el pueblo, el contacto con la familia es otro de los puntos fundamentales de ir al pueblo con los niños. Primos, tíos, abuelos… La familia acoge al niño y le va transmitiendo su  forma de vivir .

2.- Desconectar del ruido, contaminación y las prisas de la cuidad
Por suerte, una gran ciudad te provee de servicios y de unas comodidades que no las cambio por nada, pero siempre es bueno parar y desconectar. El aire está limpio, la comida mucho más rica y barata. No hay que correr para llegar a ningún sitio porque todo está al lado… El estrés disminuye para grandes y pequeños.

3.- Los niños pueden quedar a jugar en la calle con otros niños sin peligros.
Esto es un lujo que muy difícilmente podremos encontrar en las ciudades. Uno de los problemas que se está detectando en nuestros niños es que cada vez hacen menos ejercicio, juegan solos y, en muchas ocasiones, a través de pantallas, como ya hablamos en el podcast número 20.
En el pueblo, todo esto se puede desmoronar con sólo abrir la puerta y salir a la calle.

4.- Contacto con la naturaleza.
Por desgracia, el contacto con la naturaleza es cada vez más difícil en una gran ciudad.  La educación que deben tener nuestros niños ha de ser lo más amplia posible y tener un contacto respetuoso, cercano y cotidiano con el medio ambiente les va a ayudar a estar pegados a la realidad: saber de dónde vienen los tomates, la leche o cómo son las ovejas sin la obligación de pasar por una granja escuela para ello.
Gracias  a estas experiencias, serán capaces de cuidar y respetar el mundo en el que viven. Educar en el cuidado de la naturaleza no será especialmente difícil cuando la conoces, la amas, la comprendes, la vives desde bien pequeño.

Estos son algunas de las ventajas que yo le veo a tener un pueblo. Vosotros, ¿tenéis pueblo?, ¿lo disfrutáis?

Escúchalo en #Ivoox:




lunes, 28 de octubre de 2019

Bloqueo

Llevo unos días bloqueada y como me bloqueo, me estreso y como me estreso, me bloqueo... Y así... El colegio y los niños me absorben más del 80% de mi tiempo y de mis energías. Con el 20% restante debería cuidarme a mí misma, a mi marido, resto de familia y seguir con el proyecto de "La canastilla de mamá". Matemáticamente imposible. 

Cierto es que, posiblemente, debería intentar que mi trabajo me dejara menos cansada. Pero al ser nueva en el centro y además estar dando a una etapa casi al completo a la que hace tiempo que no le dedicaba tantas sesiones, Infantil,  también me exige más. 75 niños de cuatro años, 75 de cinco años y 25 de nueve, son muchas personitas de golpe. Estoy adaptándome y este cambio me está restando más tiempo y energías de las que yo estaba dispuesta a asumir.

Esta semana llegamos a la primera meta del curso: el puente de todos los Santos. La Navidad está aquí cerca y para esas fechas, espero ya estar más aclimatada y que todo fluya con más naturalidad.

Esta entrada no tiene más objeto que contaros cómo me siento. Necesito desbloquear esta situación y volver a publicar  con regularidad en el blog así como los podcast que con tanta ilusión y pasión voy haciendo. Tengo que mejorarlos y sé cómo... Sólo necesito tiempo para sentarme y hacerlo.

Gracias por leerme y espero que la próxima vez sea ya con un tema interesante con el que prosiga mis andanzas en "La canastilla de mamá".

sábado, 12 de octubre de 2019

Te recomiendo tres títulos de literatura infantil



Nueva entrada en "La canastilla de mamá" de literatura infantil que, como sabéis, es un tema que nos apasiona.
Hace tiempo que no lo tratábamos, así que hoy quería retomarlo y esto ha sido gracias a una encuesta que hice en Twitter en la que os preguntaba sobre qué temas os gustaría leer y/o escuchar en formato podcast. Como opción ganadora salió literatura infantil y allá vamos.

En entradas pasadas, hablamos de títulos que sabemos que enganchan como "El monstruo de colores", "A qué sabe la luna", "La dragona de llamas abrazadoras" o "La casa de ratones".


Como sabéis, el hábito de lectura es uno de los mejores tesoros que les podemos regalar a nuestros hijos. Gracias a él, todo un mundo de imaginación, conocimiento y diversión  les pondremos a sus pies. No hay mejor legado.
Es un momento de compañía con el adulto y, según vayan siendo mayores y aprendan a leer, también será un espacio para que el niño se centre en un tema que le interese y en soledad y silencio se sumerja en historias y aventuras que le apasionen. La lectura descarga la mente y relaja; enseñarles desde bien pequeños este hábito les será útil para toda su vida.


Por ello, es necesario que el niño se empiece a familiarizar con los libros, sus historias y aventuras. Desde "La Canastilla de mamá" hoy os queremos proponer algunos títulos que, desde mi experiencia, os digo que gustan a los niños.

1.- Elmer,  David McKee, editorial Beascosa


Este cuento es muy bueno para trabajar con los niños las diferencias entre unos y otros y sus ventajas.
Habla de un elefanta, Elmer, que no tiene "color de elefante", sino  que es multicolor. Elmer vive en una manda de elefantes en la que todos son del mismo color menos él. Elmer era el encargado de hacer reír al resto de la manda pero un día se empieza a inquietar porque su color no es como el del resto...
A través de esta  simpática historia podemos trabajar con nuestros niños que no todos somos iguales y que en ello está la ventaja para aprender a complementarnos.








2.- Prohibida la entrada a los elefantes, Lisa Mantchev y Táeeun Yoo, editorial Blume.

Este es otro cuento para hablar de la diversidad. 
Es la historia de un niño que tiene como mascota a un elefante y, por ello, se siente algo distinto ya que los demás niños tienen gatos, perros o canarios. Se celebra en Día de las Mascotas y ellos dos, el niño y el elefante, se van tan contentos a celebrarlo pero cuál es su sorpresa cuando ven en la puerta de la casa en la que se celebra hay un cartel que pone "Prohibida la entrada a los elefantes". La tristeza es inmensa y de camino a su casa se encuentran a otra niña que tampoco ha sido aceptada en la fiesta porque llevaba una mofeta. Ellos dos, junto con sus mascotas, montarán otra fiesta en la que el lema de la puerta será "Todos sois bienvenidos". Allí se juntarán pinguinos, jirafas, erizos, perros, armadillos... Un sinfín de animales, todos distintos pero todos juntos, dispuestos a pasarlo bien.


3.- Cinco minutos de paz, Jill Murphy

¿Cuántas veces como padres no hemos pensado que necesitamos "cinco minutos de paz"...No más, pero sí un momento de tranquilidad...Pues esto mismo es lo que le pasa a esta mamá elefante que tiene tres hijos un tanto revoltosos. Ella intenta tomarse un desayuno tranquilamente y darse un baño pero, como no podía ser de otra manera, sus tres pequeños la buscan por toda la casa...Sus cinco se quedaron en "tres minutos cuarenta y cinco segundos de paz antes de que todos volvieran junto a ella".







Hasta aquí las propuestas de hoy.  Si queréis recomendarnos algún libro o preguntarnos por algún otro, genial. 
Nunca dejéis de leer a vuestros niños, de animarles a la lectura y de fomentarles este hábito.

Os dejo aquí las otras entradas que ya hemos compartido desde "La canastilla de mamá".

En Blogspot:


Y en Ivoox



Muchas gracias a todos por estar ahí. Podemos seguir en contacto en Twiter en @lacanastilla2 y en Ivoox en "La canastilla de mamá".








sábado, 21 de septiembre de 2019

¿Nuestros hijos tienen demasiados juguetes?

Escúchalo en Ivoox:

https://www.ivoox.com/e-20-nuestros-hijos-tienen-demasiados-juguetes-audios-mp3_rf_41793709_1.htm

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Este mes de septiembre, lancé una encuesta en Twitter (@lacanastilla2) con el siguiente enunciado:

Esta mañana me he dedicado a ordenar y apartar juguetes de los niños. Vuestros hijos, ¿creéis que tienen demasiados juguetes?

 Contestaron 93 personas y el resultado fue el siguiente:


  •  86%, sí, demasiados.
  • 11%, los justos
  • 3%, muy pocos


El objeto de esta entrada es centrarme en esa respuesta mayoritaria del 86% que afirma que sus hijos tienen "demasiados juguetes".

A través del juego, los niños experimentan, relacionan, desarrollan su motricidad, creatividad y sociabilidad, como indica la "Guía Práctica para Padres" de la Asociación Españolad de Pediatría (AEP).

El niño cuando juega está conociendo el mundo que le rodea, está comprendiendo su yo, debe aprender a respetar las normas, observa, comprende y expresa, a través del juego simbólico, cómo es la realidad en la que vive, le enseña a tolerar la frustración porque no siempre se gana... Es decir, el juego más allá de lo lúdico, para un niño es fundamental para su formación y aprendizaje. Por ello, ya se recoge como un derecho fundamental en la Convención de los Derechos del Niño establecida por las Naciones Unidas.

El juego en el niño pasa por diferentes etapas según ya nos habló el psicólogo suizo Jean Piaget:


  1. Estadio sensoriomotor: aquí nos encontraremos a niños hasta los dos años o la adquisición del lenguaje. El tipo de juegos será muy físico y basado en la repetición de acciones con objetos o con el mismo cuerpo. El juego del cucú, tás ta, estaría dentro de esta etapa.
  2. Estadio preoperacional: tiene lugar entre los dos y los seis años de edad. Predomina el juego simbólico, es decir, imitar lo que ven a su alrededor. Juegan a ser mamás y papás, a las cocinitas o a los coches. Gracias a estos juegos aprenden y comprenden cómo funciona el mundo.
  3. Etapa de las operaciones concretas: se desarrolla entre los siete y los doce años de edad y aquí el niño empezará a usar adecuadamente la lógica para llegar a conclusiones. En esta etapa se va dejando atrás el egocentrismo, es decir, son capaces de ver las diferentes situaciones desde la perspectiva de otra persona, cosa que hasta entonces no pasaba. Una característica de esta etapa es que el niño es capaz de distinguir que la cantidad de líquido que hay en un recipiente no depende de la forma del recipiente sino del volumen que ocupa. 
  4. Etapa de las operaciones formales: desde los 12 años en adelante, incluyendo la vida adulta. En esta etapa el niño ya es capaz de utilizar la lógica para llegar a conclusiones abstractas. Conclusiones que no han de estar relacionadas con experiencias vividas por la persona. 
A todo esto, nos encontramos que, a pesar de que posiblemente, muchos de nuestros niños tengan demasiados juguetes, según una encuesta titulada "El juego y el juguete en la sociedad actual" publicada en 2010, sólo uno de cada tres niños juega todos los días. Uno de cada 3 juegan solos y esto es, principalmente, por el uso de los videojuegos, según explica Petra Pérez Alonso -Geta de la Universidad de Valencia en su estudio "Juego y familia".

Por lo tanto, nos encontramos con unos niños que tienen más juguetes de los necesarios y que, a pesar de ello, no juegan y, por ello, no se desarrollan ni intelectual, ni motriz ni socialmente como necesitarían, según las etapas del juego de las que nos hablaba Piaget, y que si juegan lo hacen en soledad y a través de videojuegos y pantallas...


Llegados a este punto, nos preguntamos: ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, creo que sería interesante seleccionar muy bien qué tipo de juguetes vamos a regalar a nuestros hijos y llegar a la conclusión de que, en muchas ocasiones, menos es más. Cuando regalamos sin medida, el niño se acostumbra a recibir sin esfuerzo. Da por hecho que lo normal es tener muchos juguetes.
 Cuanto tiene muchos, la mente de nuestro niño, no es capaz de centrarse en ninguno de los que tiene delante, lo que hace que, al no abarcar, no juegue con ellos, lo que hace que no se desarrolle su imaginación.

En ocasiones, podemos jugar con ellos para así compartir buenos momentos juntos y, si son pequeños, enseñarles cómo utilizar determinados objetos, como pinceles o algunas construcciones.

Otra de las consecuencias negativas puede ser que el niño, al recibir tanto como desea, aunque luego no lo vaya a disfrutar, llegue a ser en algún grado, consumistas, caprichosos o egoístas.
Personalmente, limitaría muchísimo el uso de pantallas. Éstas restan concentración y capacidad de resolución de problemas, frustración, paciencia, así como imaginación en los niños, lo que ayuda a potenciar el fracaso escolar

Creo que una opción interesante, una vez que el número de juguetes se ha limitado, sería vincular el juguete al ocio, a la cultura y al deporte. Podéis regalar a vuestros hijos libros, discos, material deportivo o entradas para ir a un museo o a un concierto.
Las actividades al aire libre tampoco se deben descuidar.

Y, por último, que el regalo sea como consecuencia de algo significativo como por ejemplo, su cumpleaños o las Navidades. Yo, personalmente, no estoy a favor de que se le regalen cosas a los niños por haber sacado buenas notas o por haber finalizado el curso.



Nuestros niños tienen la necesidad y el derecho de jugar. Nosotros, como padres, debemos acompañarles, guiarles y estimularles en el juego sin sobreestimularles ya que, como decíamos antes, a través del juego, los niños comprenden cómo es el mundo que les rodea. Es decir, el juego es parte de su aprendizaje, maduración y formación como personas. Elegir bien sus juegos es una parte fundamental de su crecimiento y educación.


Escúchalo en Ivoox:


https://www.ivoox.com/e-20-nuestros-hijos-tienen-demasiados-juguetes-audios-mp3_rf_41793709_1.htm





jueves, 1 de agosto de 2019

Tiempo de reencuentro

Después de un aborto, dos embarazos, dos partos, dos postpartos y dos crianzas me siento con ganas y energías de emprender nuevos rumbos. Me explico: cuando me embarqué en la aventura de la maternidad, puse mis cinco sentidos, y si existe el sexto, también, en esta ilusión. Hoy sigo así, no puedes ser de otra manera ya que mis niños son muy pequeños, pero tengo ganas de hacer cosas nuevas. Y no sólo ganas..., me siento con energía para ello.

Durante este tiempo, he comenzado con este blog, una cuenta de Twitter y he retomado mi pasión por la radio en forma de podcast. Vale, sí, está bien... Pues quiero más.
Necesito salir más, leer más, escribir más, ver más cine, escuchar más música, hacer más deporte
y viajar... Salir del huevo de la crianza y retomarme después de más de cinco años de dedicación casi absoluta a mis dos preciosidades.

He pasado un curso complicado por un pequeño problema de salud un tanto molesto. Este curso debe ser el de la recuperación total. Durante los próximos meses tenemos un reto de salud de una persona muy cercana a mí que debemos superar con absoluto éxito. Necesito estar más tiempo con mi pareja y amigos. Quiero seguir avanzando en el mundo del podcasting por el mero hecho del disfrute. Las condiciones en las que grabo no son las mejores y quiero seguir indagando para mejorar en este apartado para, así, dar lo mejor que tengo.

En definitiva, me siento con ganas de empezar de nuevo. De reencontrarme y saludar a esa mujer que allá por el 2012 empezó a querer ser madre y ese objetivo le hizo que dejara atrás partes de sí misma que sin ellas no está completa.

Me imagino que esta es la evolución normal y sana después de varios años de crianza a tiempo completo. Mi mente está puesta en el nuevo curso para superar los nuevos retos y emociones.
Gracias a todos por leerme y por estar junto a mí en esta aventura de la maternidad.

martes, 16 de julio de 2019

Las vacaciones son para el verano


El concepto verano nos trae recuerdos relacionados con la diversión, el esparcimiento, la relajación, la tranquilidad, conocer gente y sitios nuevos...
Nuestros niños necesitan descansar, relajarse, experimentar, estar en contacto con la naturaleza y jugar con otros niños. Sin embargo, los padres necesitan descansar y dejar a un lado las obligaciones, los horarios y las prisas.

¿Qué podemos hacer para que durante las vacaciones nuestros niños disfruten al máximo y nosotros, los padres, podamos descansar?

Yo os recomendaría los siguiente:

1.- Elegid un destino en el que todos los miembros de la familia puedan descansar y disfrutar.
2.- Involucrad a vuestros hijos, si son suficientemente mayores, en la elección del destino de vacaciones. De esta manera, lo verán como algo suyo y se sentirán parte de ellas.
3.- Flexibilizad, de modo que ni siempre se haga lo a vosotros os apetezca más ni lo que les guste más a vuestros hijos Buscad un punto medio de encuentro y entendimiento.
4.- Aprovechad para acercaros más a vuestros hijos. Las vacaciones son un buen momento para estar más tiempo con la familia. Puede que durante el curso no hayamos podido compartir todo el tiempo que nos hubiera gustado con nuestros niños. Ahora es un buen momento para hablar con nuestros hijos y compartir experiencias.
5.-Igualmente, es necesario tanto sacar tiempo para dedicárselo a la pareja como a vosotros mismos. 
6.- Haced actividades y excursiones en familia: serán recuerdos que vuestros hijos mantendrán para toda la vida y que os unirán más como familia.
7.- Aprovechad para dedicar tiempo a la cultura. Como sabéis, el hábito de lectura se adquiere, en gran medida, por imitación. Este tiempo de vacaciones puede ser un buen momento para compartir de libros y lecturas. Como sabéis, en "La canastilla de mamá" nos encanta la literatura infantil. Más abajo os dejo algunas entradas que hemos dedicado en otros momentos a este tema.
Igualmente, podéis aprovechar para ir al cine con vuestros pequeños, a un museo o a alguna exposición interesante.

8.- Mantened horarios flexibles y adaptados a las vacaciones pero dentro de lo razonable. Así todos descansaréis lo necesario sin restar tiempo de diversión.
9.- Reforzad normas de conducta que os ayudarán a mejorar la convivencia en familia: poner y quitar la mesa, ayudar a hacer la colada, ordenar su cuarto... Todas estas rutinas no se deben descuidar por estar de vacaciones.
10.- Fomentad actividades y rutinas destinadas al cuidado del medio ambiente. Tanto si vais a la playa o a la montaña, que vuestros niños aprendan a no tirar basura así como a valorar la naturaleza.
11.- Aunque haya excesos, ya que estamos de vacaciones, tratad de mantener una dieta sana y haced ejercicio. Podéis aprovechar si salís fuera de vuestro lugar de residencia, para conocer la gastronomía típica del lugar que visitéis.

Después de un largo curso, las vacaciones están para disfrutarlas. Puede que las vivamos en casa o en algún destino de playa o montaña. Sea como fuere, os invito a relajaros, disfrutar y hacer de estas vacaciones un recuerdo imborrable.


  • Literatura infantil en "La canastilla de mamá":


- Grandes historias para los pequeños de la casa 
- Qué leemos en casa 
- Literatura infantil para grandes y pequeños 
- Literatura infantil en el Día del Libro


  • Escúchalo en Ivoox:


https://www.ivoox.com/e-17-las-vacaciones-son-para-verano-audios-mp3_rf_38744828_1.html